COCO

Mi perro tiene ansiedad por separación: nuestra experiencia con Coco

ansiedad por separación en perros

Cuando Coco llegó a casa había muchas cosas que sabía que iban a cambiar: tendríamos que sacarlo varias veces al día, organizar nuestros horarios, educarlo, adaptar algunos planes…

Lo que no imaginaba era que llegaría un momento en el que no podríamos dejarlo solo en casa.

Y cuando digo solo, no hablo de dejarlo ocho horas mientras trabajamos. Hablo de no poder irnos tranquilamente a comer, hacer una compra o pasar unas horas fuera todos juntos porque Coco no sabe quedarse solo.

Tiene ansiedad por separación.

Y actualmente es probablemente uno de los aspectos de nuestra convivencia que más quiero mejorar.

¿Cómo es vivir con un perro que no puede quedarse solo?

En nuestro caso significa organizar prácticamente cualquier plan en el que no pueda venir Coco.

Si salimos todos, tenemos que dejarlo con alguien. Normalmente son mis padres quienes se quedan con él, así que tenemos muchísima suerte porque lo adoran y Coco está encantado con ellos.

Pero depender siempre de otra persona limita bastante.

No podemos simplemente decir un sábado:

—Venga, vamos todos al cine.

Primero hay que pensar qué hacemos con Coco.

Tampoco podemos irnos unas horas y pensar que estará tranquilamente durmiendo hasta que volvamos.

Y ese es precisamente mi objetivo.

No necesito dejarlo solo durante todo un día. Me conformaría con poder salir una, dos o tres horas y saber que Coco está tranquilo en casa.

Ansiedad por separación no significa que un perro sea demasiado mimado

Creo que desde fuera es muy fácil pensar que un perro que no sabe quedarse solo está demasiado consentido o demasiado acostumbrado a estar acompañado.

Y reconozco que antes de tener a Coco probablemente yo también habría pensado algo parecido.

Pero la ansiedad por separación es un problema relacionado con la dificultad del perro para gestionar la ausencia de las personas con las que tiene un vínculo.

No es simplemente: «No quiero que te vayas».

Es: «No sé estar bien cuando te vas».

Y esa diferencia me parece importantísima.

Por eso tampoco quiero que la solución sea dejarlo solo y esperar a que, por agotamiento, termine acostumbrándose.

Quiero enseñarle a estar solo.

El objetivo no es que aguante, sino que esté tranquilo

Para mí aquí está la diferencia.

Podría cerrar la puerta, marcharme y pensar: «Ya se acostumbrará».

Pero que un perro deje de hacer algo no significa necesariamente que haya aprendido a gestionar la situación.

Yo quiero poder salir de casa y que Coco continúe con su vida.

Que se tumbe.

Que duerma.

Que cambie de sitio.

Que beba agua.

Que haga exactamente las mismas cosas que haría si nosotros estuviéramos allí.

Y para llegar a eso tenemos que empezar por algo mucho más pequeño que dejarlo solo durante horas.

Aprender a quedarse solo poco a poco

Una de las cosas que estoy aprendiendo sobre la ansiedad por separación es que el tiempo tiene que adaptarse al perro, no a lo que nosotros consideremos razonable.

Para un perro pueden ser demasiado diez minutos.

Para otro, treinta segundos.

Y otro puede gestionar perfectamente media hora pero empezar a pasarlo mal después.

Por eso quiero empezar observando a Coco y descubriendo cuál es realmente su punto de partida.

No quiero medir el éxito pensando:

«Hoy hemos conseguido dejarlo veinte minutos».

Quiero medirlo pensando:

«Hoy Coco ha podido estar solo durante X tiempo y ha estado tranquilo».

Aunque al principio ese tiempo sea ridículamente corto.

Las cámaras pueden ayudarnos mucho

Esta es una de las herramientas que quiero utilizar para trabajar con él.

Porque una vez que sales de casa no sabes realmente qué está ocurriendo dentro.

Puedes volver y encontrarlo aparentemente tranquilo, pero no sabes qué ha pasado durante tu ausencia.

¿Ha estado tumbado?

¿Ha ido detrás de la puerta?

¿Ha ladrado?

¿Ha estado pendiente de cualquier ruido?

¿Ha podido dormirse?

Una cámara permite observar su comportamiento sin estar físicamente allí y, sobre todo, detectar en qué momento empieza a sentirse incómodo.

Eso nos permitirá saber si estamos avanzando demasiado rápido.

También tendremos que trabajar nuestras salidas

Hay pequeños rituales que para nosotros significan simplemente «me voy de casa», pero que un perro puede aprender a relacionar con nuestra marcha.

Ponernos los zapatos.

Coger las llaves.

Preparar el bolso.

Ponernos una chaqueta.

Abrir determinada puerta.

Coco nos observa muchísimo, es listo y sabe perfectamente cuándo estamos haciendo algo diferente.

Por eso parte del proceso será intentar que todas esas señales dejen de significar automáticamente:

«Se van y me quedo solo».

Será otro de nuestros experimentos.

Coger las llaves y no salir.

Ponernos los zapatos y seguir haciendo cosas por casa.

Abrir la puerta y volver a entrar.

Pequeñas situaciones cotidianas que queremos ir normalizando.

No tenemos la solución: estamos empezando

Este artículo no es una guía escrita desde el otro lado.

No puedo decirte «hicimos esto y solucionamos la ansiedad por separación de Coco», porque todavía no ha ocurrido.

Estamos empezando.

Y precisamente quiero documentarlo así.

Quiero contar cuál es nuestro punto de partida, qué vamos haciendo, qué nos funciona, qué tenemos que cambiar y cómo evoluciona Coco.

Porque quizás dentro de unos meses pueda escribir la segunda parte de este artículo y contar que ya conseguimos dejarlo media hora.

Después una hora.

Después dos.

No sé cuánto tardaremos.

Lo que quiero conseguir con Coco

Mi objetivo no es que Coco deje de necesitarnos.

Me encanta que quiera estar con nosotros.

Me encanta que me siga por casa, que venga buscando caricias y que decida dormir completamente pegado a nosotros pudiendo elegir cualquier otro rincón.

No quiero cambiar esa parte de él.

Solo quiero añadirle una cosa: que también sepa estar bien cuando nosotros no estamos.

Que quedarse solo en casa deje de ser un problema para él y, en consecuencia, también para nosotros.

Así que este será uno de nuestros grandes retos.

Y prometo volver para contar cómo nos va.

Si todavía no conoces a Coco, aquí te cuento cómo llegó a nuestra familia, por qué terminó cambiando por completo mi relación con los perros y puedes encontrar todos los artículos sobre nuestra vida con él.

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