COCO

¿Es el pienso la mejor alimentación para un perro? Lo que estoy aprendiendo con Coco

Coco junto a su comida mientras aprendemos sobre alimentación para perros

Cuando Coco llegó a casa, una de las primeras decisiones que tuvimos que tomar fue bastante obvia: ¿qué le damos de comer? Mi respuesta inicial fue probablemente la misma que tiene muchísima gente cuando llega un perro a casa: buscar un buen pienso.

Miré opciones, comparé ingredientes e intenté elegir uno de buena calidad porque pensaba que, haciendo eso, estaba tomando la mejor decisión para él. Sin embargo, cuanto más me intereso por el bienestar de Coco y más aprendo sobre otros aspectos de su cuidado, más preguntas empiezan a aparecer también alrededor de su alimentación.

Porque una cosa es darle de comer y otra muy distinta pararte a pensar qué alimentación quieres ofrecerle realmente.

¿Un buen pienso es suficiente?

Esta es precisamente la pregunta que me estoy haciendo ahora. No he dejado de darle pienso a Coco ni voy a decirte que todos los piensos son malos, porque no tengo los conocimientos necesarios para hacer una afirmación así. Estoy aprendiendo y, precisamente por eso, no quiero convertir mis propias dudas en verdades absolutas.

Lo que sí ha cambiado es que he empezado a cuestionarme algo que hasta ahora daba prácticamente por hecho. Si yo intento que mi propia alimentación incluya alimentos frescos, variados y poco procesados, ¿por qué nunca me había planteado hacerme las mismas preguntas sobre lo que come mi perro?

Supongo que, en parte, es porque hemos normalizado muchísimo que los perros coman exactamente las mismas bolitas todos los días durante prácticamente toda su vida. Abres el saco, pones la cantidad correspondiente en el cuenco y listo. No parece haber mucho más que pensar.

Hasta que empiezas a leer sobre alimentación canina y descubres que existen muchas más opciones. También empiezas a pensar en algo tan evidente como que el pienso no ha existido siempre y que, por tanto, durante muchísimo tiempo los perros se han alimentado de otra manera. Eso no significa automáticamente que cualquier alternativa sea mejor, pero a mí al menos me ha servido para empezar a hacerme preguntas.

Empecé a mirar más allá del saco de pienso

Desde que tengo a Coco me he descubierto investigando cosas que jamás pensé que buscaría. He empezado a leer sobre ingredientes, tipos de alimentación, comida húmeda, comida cocinada, BARF, premios, suplementos, probióticos, alimentos que pueden o no pueden comer los perros y las cantidades que necesitan según sus características.

El problema es que cada respuesta parece llevarme a otras cinco preguntas. Además, como ocurre tantas veces en Internet, es muy fácil encontrarse con opiniones completamente enfrentadas. Hay personas que defienden el pienso como una opción completa y segura, otras que aseguran que jamás se lo darían a su perro, quienes apuestan por BARF, quienes prefieren la comida cocinada y quienes combinan diferentes formas de alimentación.

Y yo estoy justo en medio de todo eso, intentando entender qué tiene sentido para Coco y también para nosotros.

No quiero escoger una opción simplemente porque alguien en Instagram diga que es la mejor. Quiero entender qué implica cada tipo de alimentación, qué ventajas puede tener, qué riesgos existen y, sobre todo, qué necesita realmente un perro para estar correctamente alimentado.

No quiero cambiar su alimentación sin saber lo que hago

Hay algo que tengo bastante claro: querer introducir más comida real en la alimentación de Coco no significa empezar a ponerle en el plato lo mismo que comemos nosotros.

Los perros tienen unas necesidades nutricionales concretas y una dieta casera no consiste simplemente en preparar carne, arroz y cuatro verduras y asumir que, por ser alimentos frescos, necesariamente estamos haciéndolo mejor. Una alimentación puede parecer mucho más natural y, sin embargo, estar desequilibrada si no aporta todos los nutrientes que necesita.

Precisamente por eso quiero informarme bien antes de hacer cambios importantes. Sería absurdo retirar un alimento completo pensando que estoy mejorando su alimentación y terminar provocándole carencias por no haberlo hecho correctamente.

Mi intención no es seguir una moda ni decidir que una forma de alimentar es buena y todas las demás son malas. Lo que quiero es aprender lo suficiente como para poder tomar decisiones con más criterio.

Lo que sí quiero cambiar

Aunque todavía no tenga decidido cuál será la alimentación de Coco a largo plazo, hay algo que sí tengo claro: quiero dejar de tratar su comida como una decisión automática.

No quiero comprar un saco simplemente porque en el envase aparezcan palabras como «premium», «natural» o cualquier otro reclamo que suene bien. Quiero aprender a leer qué contiene, entender mejor qué necesita Coco y conocer las alternativas que existen para decidir a partir de ahí.

Quizás terminemos combinando pienso con otros alimentos, quizás encontremos una opción de comida cocinada que nos encaje o quizás dentro de un tiempo piense de manera diferente a como pienso mientras escribo este artículo. No lo sé, y tampoco me preocupa no tener todavía una respuesta definitiva.

De hecho, esa es precisamente la parte que quiero compartir en el blog: el proceso real de aprender y cambiar cosas poco a poco, en lugar de aparecer cuando ya tengo una conclusión cerrada y contar únicamente el resultado.

También quiero saber qué le estoy dando cuando le doy un premio

Además, cuando hablamos de alimentación tendemos a pensar únicamente en lo que ponemos en el cuenco, pero durante el día un perro puede comer muchas otras cosas. Están las chuches, los premios que utilizamos durante los paseos, los mordedores y, por supuesto, ese trocito de comida que alguien termina dándole porque Coco sabe poner perfectamente cara de no haber comido desde hace varias semanas.

En nuestro caso tenemos, además, un pequeño problema añadido llamado abuelos.

Mis padres, que nunca habían querido animales en casa, tienen actualmente su propio almacén de chuches para Coco. Y él, que de tonto no tiene un pelo, lo sabe perfectamente. Cuando entra en su casa sabe dónde están y también sabe a quién tiene que pedírselas.

No pretendo que a partir de ahora absolutamente todo lo que coma sea perfecto ni convertir su alimentación en una obsesión. Lo que sí quiero es empezar a prestar atención también a esas pequeñas cosas que, aunque parezcan insignificantes por separado, forman parte de lo que come a lo largo del día.

Estoy empezando este camino

Este artículo no pretende explicarte cuál es la mejor alimentación para tu perro. De hecho, si has llegado hasta aquí buscando una respuesta definitiva, siento decepcionarte porque yo también la estoy buscando.

Lo que quiero hacer es documentar nuestro proceso mientras investigo, aprendo, consulto fuentes fiables, pruebo aquello que considero que puede tener sentido para Coco y observo cómo le sienta. Seguramente cambiaré de opinión sobre algunas cosas por el camino, descubriré que otras que daba por ciertas no lo eran tanto y cometeré errores. Y también quiero poder contar eso.

Una de las cosas que ha cambiado desde que Coco forma parte de nuestra familia es precisamente esta: ahora me hago preguntas que antes ni siquiera sabía que existían. Su alimentación es una de ellas y quiero aprovechar este espacio para compartir lo que vaya descubriendo, siempre desde mi experiencia como persona que está aprendiendo y no desde el lugar de una profesional de la nutrición canina.

Quiero hacerlo un poco mejor

Tampoco busco convertirme en la persona que prepara cada día un menú digno de un restaurante, con carne ecológica, verduras cortadas en forma de corazón y un topping perfectamente colocado para hacer la foto de Instagram. Me conozco y sé que, si quiero que cualquier cambio funcione de verdad, tiene que ser sostenible en nuestra vida cotidiana.

Necesito encontrar algo que sea bueno para Coco, pero que también sea realista para nosotros. Creo que ahí estará nuestro equilibrio: aprender qué necesita realmente, encontrar una forma de alimentarlo que podamos mantener en el tiempo y mejorar lo que hacemos ahora sin obsesionarnos con alcanzar una perfección que probablemente ni siquiera existe.

Y, en realidad, eso tiene mucho que ver con lo que quiero que sea Lifestyle by Cati. No quiero escribir desde un lugar en el que parece que tengo todas las respuestas, porque no las tengo. Quiero compartir las cosas que voy descubriendo, aquello que pruebo, lo que me funciona, lo que no y las decisiones que voy tomando cuando intento hacer las cosas un poco mejor.

También con Coco.

Si quieres conocer su historia y seguir todo lo que vamos aprendiendo sobre alimentación, educación y nuestra vida juntos, puedes visitar la página de Coco, donde voy reuniendo todos sus artículos.

¿Compartes?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre Coco

Conoce la historia de Coco, cómo y porqué llego a nuestra vida y todo lo que estamos aprendiendo con él.

Últimos artículos del blog

Explora otras categorías

¿Tu marca o proyecto también es muy de perros?

Coco forma parte de Lifestyle by Cati y nos encanta descubrir productos, lugares y experiencias que podamos probar de verdad y compartir desde nuestra experiencia.

Si tienes una marca relacionada con el mundo animal y crees que encajamos, estaré encantada de conocer tu propuesta.

Otros artículos DE COCO