ÉL ES COCO
El perro que yo no quería y que terminó cambiando muchas más cosas de las que imaginaba.
Coco llegó a nuestra familia el 26 de enero de 2025 con apenas dos meses, una energía infinita y bastante claro que venía a poner nuestra vida patas arriba.
Yo era la que decía que no quería un perro.
También la que decía que jamás dormiría en mi cama….
Ahora duerme conmigo.
Creo que eso resume bastante bien nuestra historia.
SU FICHA
- Nació el 9 de diciembre de 2024
- Llegó a casa el 26 de enero de 2025
- Mestizo
- Su madre es ratera mallorquina
- Padre desconocido
- Nivel de energía: infinito
- Especialidad: destruir peluches
- Obsesión: los calcetines
- Lenguaje del amor: besos, lametones y más besos
- Lugar favorito para dormir: nuestra cama
- Comida favorita: la nuestra
- No es amigo de los bañitos
Yo no quería un perro
Durante años, cada vez que mi hija pequeña pedía un perro, mi respuesta era la misma: no.
Vivíamos en un piso, un perro era una responsabilidad enorme, en casa había alergias y, además, yo nunca había sido especialmente amante de los perros.
Pero a finales de 2024 algo cambió.
Mi hija no estaba pasando por un buen momento en el colegio y empezó a pedirnos un perro de una forma diferente. Ya no sonaba a ese “quiero un perro” que tantos niños repiten durante años. Buscaba información, nos enseñaba los beneficios de convivir con animales e intentaba convencernos de todas las maneras posibles.
Hasta que un día me dijo algo que me hizo verla de otra manera: “Necesito un perro y no me entendéis.”
Y ahí empecé a plantearme que quizás no estaba pidiendo simplemente una mascota.
Quizás estaba buscando compañía, refugio y ese vínculo que solo un animal puede dar.
Y quizás un perro también podía venirnos bien a los demás. Yo llevaba años trabajando desde casa y pasando demasiadas horas delante de un ordenador. Tener un perro también significaría obligarme a levantarme, salir, caminar y desconectar.
Así que empezamos a buscar.
BUSCÁBAMOS UNA PERRA. PERO LLEGÓ COCO.
Teníamos varias cosas claras: queríamos adoptar, queríamos un cachorro y queríamos una hembra.
La vida tenía otros planes.
Un compañero de trabajo de mi marido le enseñó una foto de dos cachorros que había tenido la perra de su padre. Eran dos hermanos. Dos machos.
Uno prácticamente no tenía cola y el otro tenía una cola que se enrollaba como una ensaimada.
Vi aquella carita y pensé: me da igual que sea macho. Quiero ese perro.
El 26 de enero de 2025 mi marido fue a buscarlo, su petición fue que quería el de la cola enrollada.
Antes de llevárselo le advirtieron: “¿Seguro que quieres este? Su hermano es mucho más tranquilo. Este es más cañero.”
Mi marido, ingenuo de él respondió que daba igual, que ya lo educaríamos.
Bueno… Tenían razón en lo de cañero. 😂
Coco no ha sido un perro fácil
Coco es intenso. Mucho.
Es un perro con muchísima energía. Es reactivo ante algunos perros, personas, bicicletas, patinetes, motos y prácticamente cualquier acontecimiento que considere digno de anunciar a todo el vecindario.
También tiene ansiedad por separación y, a día de hoy, conseguir que pueda quedarse solo en casa tranquilo sigue siendo uno de nuestros grandes retos.
He llorado por frustración. Hemos tenido cables de Internet rotos. Hemos cometido errores educándolo. Probamos métodos que no encajaban con nosotros y decidimos buscar otras formas de hacerlo.
Porque tener un perro también es esto. No siempre sabes qué hacer.
Aprendes. Pruebas. Te equivocas. Buscas información. Vuelves a probar.
Y creo que precisamente por eso Coco tiene sentido dentro de Lifestyle by Cati.
Él también me está enseñando a hacerlo un poco mejor
No soy educadora canina, veterinaria ni experta en nutrición animal.
Soy una persona que tiene un perro y quiere hacerlo lo mejor posible.
Por eso investigo sobre educación respetuosa, reactividad, ansiedad por separación, alimentación, bienestar y todo aquello que pueda ayudarnos a entendernos mejor.
Aquí compartiré lo que voy aprendiendo, lo que nos funciona, lo que no, los profesionales a los que recurro, los productos que probamos y también nuestros errores.
Sin pretender tener todas las respuestas.
DORMIR NORMAL ESTÁ SOBREVALORADO
Si hay algo que Coco domina a la perfección es el arte de dormir en posiciones imposibles.
Boca arriba, con las patas en direcciones que no deberían ser anatómicamente posibles, doblado sobre sí mismo, atravesado en el sofá… A veces lo miro y no entiendo cómo puede estar cómodo. Pero lo está. Muchísimo, y da gusto verle dormir tan plácidamente.
Aunque lo que más me gusta no son sus poses de contorsionista, que son dignas de observar, sino su necesidad de dormir pegado a nosotros.
Busca una espalda, el hueco entre las piernas o cualquier rincón en el que pueda estar tocándonos.
Y en invierno tiene una técnica todavía mejor: si estamos tapados, te toca con la pata para que levantes la manta o el edredón y poder meterse dentro.
Es listo y sabe perfectamente lo que quiere y cómo pedirlo, y por supuesto lo consigue.
Y RESULTA QUE EL PROBLEMA NO ERAN LOS PERROS
Con Coco también entendí algo sobre mí.
Cuando era muy pequeña, unos 4 años, tuve un perro. Mis padres trabajaban muchas horas, el perro pasaba demasiado tiempo solo, hacía destrozos y finalmente tuvimos que darlo en adopción.
Durante años pensé simplemente que yo “no era de perros”.
No me interesaban. No quería tener uno. No me acercaba a ellos ni quería que se acercaran a mí. No entendía demasiado esa relación tan intensa que otras personas tenían con sus animales.
Hasta que llegó Coco.
Y comprendí que quizá aquel rechazo tenía mucho más que ver con mi propia historia, y la herida o trauma que me generó, de lo que imaginaba.
Hoy entiendo a esas personas que dicen que su perro es parte de su familia, porque ahora soy una de ellas.
No necesito humanizar a Coco para quererlo muchísimo.
Es un perro y, a diferencia de lo que piensa mucha gente, tiene sentimientos y un mundo emocional que hay que tener en cuenta.
Y por eso precisamente quiero respetarlo y aprender a darle lo que necesita como perro.
Pero también es parte de nuestra familia.
Incluso mis padres, que tampoco habían querido nunca animales en casa, lo consideran prácticamente otro nieto. Tienen sus chuches esperándolo, mi madre se lo lleva a caminar durante una hora y él sabe perfectamente dónde tiene que ir nada más cruzar la puerta.
Coco llegó porque mi hija necesitaba un perro.
Y terminó cambiándonos un poquito a todos.
LO QUE ESTAMOS APRENDIENDO JUNTOS
Educación y comportamiento
Reactividad, ladridos, paseos, juegos, educación respetuosa y todo lo que vamos aprendiendo para entendernos mejor.
Ansiedad por separación
Nuestro gran reto. El proceso para conseguir que Coco pueda quedarse solo sin pasarlo mal.
Alimentación y bienestar
Mi búsqueda de una alimentación mejor, comida real, pienso, suplementación, salud y bienestar.
Nuestra vida con Coco
Experiencias, lugares, productos, descubrimientos y simplemente la vida compartida con él.
Lo último sobre Coco


Mi perro tiene ansiedad por separación: nuestra experiencia con Coco
Cuando Coco llegó a casa había muchas cosas que sabía que iban a cambiar: tendríamos que sacarlo varias veces al día, organizar nuestros horarios, educarlo, adaptar algunos planes…
Lo que no imaginaba era que llegaría un momento en el que no podríamos dejarlo solo en casa.

Mi perro es reactivo: nuestra experiencia y todo lo que estamos aprendiendo
Cuando Coco llegó a casa con apenas dos meses, yo pensaba que educar a un perro consistía básicamente en enseñarle algunas cosas: que se sentara, que viniera cuando lo llamábamos, que no mordiera, que paseara bien con la correa y, en definitiva, que aprendiera qué podía y qué no podía hacer.
¿Tu marca también es muy de perros?
Coco también forma parte de Lifestyle by Cati y estoy abierta a descubrir marcas, productos y proyectos relacionados con su bienestar y nuestra vida juntos.
Me interesan especialmente propuestas relacionadas con alimentación, educación y enriquecimiento, accesorios, descanso, higiene, bienestar, viajes y experiencias pet friendly.
Eso sí: si algo aparece aquí será porque realmente encaja con nosotros.
Si tienes una marca y crees que Coco y yo podemos hacer algo juntos, cuéntame tu propuesta.