EMPRENDIMIENTO

¿Qué significa realmente ser libre? Mi forma de verlo ha cambiado

libertad personal

Artículo actualizado el 15 de agosto de 2026

Hace un año escribí un artículo sobre la libertad.

Lo titulé «Libertad personal: mi historia de vida y cómo construí un estilo propio» y, al releerlo hoy, hay partes en las que sigo reconociéndome y otras en las que siento que estoy leyendo a una versión de mí que veía las cosas de una manera muy diferente.

Y solo ha pasado un año. Me parece increíble lo rápido que puede cambiar la percepción de nuestra propia vida.

En aquel artículo decía que había tardado doce años en darme cuenta de que ya había elegido mi libertad personal. Hablaba de haber dejado mi trabajo en banca, de emprender, de poder organizar mis horarios, acompañar a mis hijas, cambiar de profesión cuando lo necesitaba y construir una vida que no dependiera de un horario impuesto por otra persona.

Todo eso ocurrió. No reniego de ello ni estaba mintiendo cuando lo escribí.

Pero hoy ya no definiría la libertad de la misma manera.

Durante mucho tiempo asocié libertad personal con trabajar para mí

Cuando dejé la banca en 2013 tenía clarísimo qué vida no quería. No quería pasarme los años esperando al viernes, contando los días para las vacaciones o sintiendo angustia cada domingo porque al día siguiente tenía que volver a un trabajo en el que no era feliz.

Después llegaron mis negocios y durante muchos años tuve algo que valoraba muchísimo: control sobre mi tiempo.

He podido organizarme alrededor de mis hijas, trabajar desde casa, empezar proyectos nuevos, abandonar otros, aprender profesiones diferentes y reinventarme todas las veces que he necesitado.

Eso para mí era libertad. Y sigue siéndolo en parte.

Lo que veo diferente ahora es que tener libertad sobre tu horario no significa necesariamente sentirte libre.

Emprender también puede convertirse en una cárcel

Esta es probablemente la parte que hace un año todavía no estaba preparada para escribir.

Durante mucho tiempo he defendido el emprendimiento como una alternativa al trabajo tradicional porque a mí me permitió salir de una vida en la que no quería estar. Pero también he pasado años pensando en negocios prácticamente a todas horas, buscando constantemente la siguiente idea, haciendo formaciones, creando proyectos y sintiendo que siempre tenía que hacer algo más.

Cuando tus ingresos dependen de ti, nadie te obliga a trabajar un domingo, pero tampoco hay necesariamente alguien que te diga que puedes dejar de trabajar.

No tienes jefe, pero puedes convertirte en uno bastante peor.

Y la supuesta libertad de poder trabajar desde cualquier lugar pierde bastante encanto cuando sientes que deberías estar trabajando desde todos ellos.

Esto no invalida los años anteriores ni significa que me arrepienta de haber emprendido. Significa simplemente que ahora puedo mirar esa etapa con una perspectiva que antes no tenía.

Y después de tantos años, he vuelto a trabajar para otra persona

Si me hubieran dicho hace un año que estaría escribiendo esto, probablemente no me lo habría creído.

Después de más de una década emprendiendo desde casa, he tenido que tomar una decisión que durante mucho tiempo habría interpretado casi como dar un paso atrás: volver a trabajar por cuenta ajena para tener un sueldo fijo a final de mes.

Y curiosamente eso me ha obligado a replantearme muchas de las cosas que pensaba sobre la libertad.

Porque sí, ahora tengo horarios. Tengo menos tiempo disponible. Hay días en los que tengo que ir a trabajar aunque preferiría quedarme haciendo otra cosa.

Pero también existe otra cara que durante años olvidé valorar: la tranquilidad de saber que a final de mes hay un ingreso que no depende de si he vendido suficiente, si un lanzamiento ha funcionado, si el algoritmo ha decidido enseñar mi contenido o si la última idea que he tenido termina convirtiéndose en un negocio rentable.

No voy a romantizar tampoco el trabajo por cuenta ajena porque sé perfectamente por qué lo dejé en su momento y sé perfectamente por qué he tenido que volver.

Simplemente ya no necesito convertir una opción en buena y la otra en mala.

Quizá la libertad personal no tiene una única forma

Creo que ahí está el mayor cambio respecto a la mujer que escribió este artículo hace un año.

Antes pensaba que había encontrado mi forma de ser libre. Ahora creo que la libertad cambia dependiendo del momento de tu vida.

Hubo una época en la que necesitaba poder estar con mis hijas pequeñas y organizar mi trabajo alrededor de ellas. Después necesité crear, emprender, probar cosas diferentes y demostrarme que podía ganarme la vida por mi cuenta.

Ahora necesito otras cosas.

Necesito estabilidad. Necesito descansar mentalmente. Necesito dejar de sentir que cada idea tiene que convertirse inmediatamente en una fuente de ingresos. Necesito volver a disfrutar de crear sin cargar cada proyecto con la responsabilidad de salvar económicamente mi vida.

Y probablemente dentro de cinco años vuelva a definir la libertad de otra manera.

No considero que volver a trabajar haya borrado todo lo anterior

Esta parte también me parece importante porque durante años hemos recibido un discurso sobre el emprendimiento bastante peligroso: dejar tu trabajo se presenta como éxito y volver a él como fracaso.

Yo misma he comprado ese discurso en determinados momentos.

Ahora no.

Los años que he pasado emprendiendo me han dado conocimientos, experiencias, proyectos, personas y una capacidad enorme para buscarme la vida. Todo eso sigue conmigo aunque ahora también tenga un trabajo por cuenta ajena.

Y sigo siendo emprendedora, porque eso forma parte de mí y de mi forma de ser.

Sigo teniendo RINGANA. Sigo teniendo otros proyectos. Sigo teniendo ideas constantemente porque eso probablemente no vaya a cambiar nunca.

Lo que estoy intentando cambiar es la necesidad de convertir cada una de ellas en la idea definitiva.

Lifestyle by Cati también está cambiando conmigo

Lifestyle by Cati nació en 2019 alrededor de una parte de mi vida y durante estos años también ha ido cambiando, desapareciendo durante temporadas y volviendo cuando yo misma he sentido la necesidad de recuperarlo.

Ahora quiero que sea algo mucho más sencillo: un lugar donde compartir lo que forma parte de mi vida y lo que voy aprendiendo por el camino.

RINGANA forma parte de ella. Mi forma de emprender también. Los cambios que hacemos en casa, las cosas que voy descubriendo, mis contradicciones y todas esas etapas en las que algo que antes tenía clarísimo deja de estarlo.

Y creo que precisamente eso es lo que más ha cambiado en mi forma de entender la libertad personal.

Durante mucho tiempo pensé que ser libre significaba tener el control absoluto sobre mi tiempo, trabajar para mí y poder decidir qué hacer con mi vida profesional. Hoy sé que para mí también significa tener la tranquilidad de tomar decisiones en función de lo que necesito ahora, aunque esas decisiones no encajen con lo que quería hace unos años.

No necesito demostrar que elegí el camino correcto en 2013 ni mantenerme fiel para siempre a una idea de vida que construí entonces. Aquella decisión fue la que necesitaba tomar en ese momento y me regaló años que no cambiaría. La que estoy tomando ahora responde a una realidad diferente.

Seguramente mi vida vuelva a cambiar. Conociéndome, sería bastante extraño que no lo hiciera.

Pero quizá ahí está precisamente mi definición actual de libertad: no sentirme atrapada por las decisiones que tomó una versión anterior de mí y permitirme elegir de nuevo cuando mi vida cambia.

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